¿Yoga y violencia?

¿Existe una relación entre el yoga y la violencia? Sí: por un lado en cómo la violencia se filtra y reproduce dentro de las prácticas y filosofías relacionadas al yoga; y por otro lado en cómo el yoga busca reducir o evitar la violencia. Este artículo habla de ambas e invita a la reflexión sobre la práctica propia y la relación entre vida cotidiana y ásanas en el tapete.

Cuatro arcos. A cuadro: Edna Soriano, Mariana Suarez, Ema Chomsky, y Diana Pérez.

Ahimsa, la no-violencia

Ahimsa, o la no-violencia es un concepto muy popular del yoga. Es un yama, o lineamiento descrito en los Yoga Sutras de Patanjali como parte del sistema para conectar mente, cuerpo, y espíritu. La palabra ahimsa está compuesta por la partícula “a” que significa “no” y “himsa” que significa “matar” , “lastimar” o “violencia”. Curiosamente, el término no es un sustantivo aislado, sino la negación de otro: la violencia. El deseo de borrar la violencia evidencia su presencia. Pensar en no-violencia es también pensar en la violencia, pensar en cómo reducir o evitarla.

Dominique Malebranche de  Black Lotus Collective – explica que ahimsa ha sido descrito como la fuerza que se libera cuando no existe ningún deseo de lastimar. Sin embargo, recalca Malebranche, esto no solo es la ausencia de la violencia, sino además un “amor en acción” que se practica por medio de acciones, pensamientos, y palabras (Malebranche, 2021). Es decir, ahimsa involucra acciones conscientes para erradicar las violencias.

Domenique Malebranche

Es evidente que vivimos tiempos atravesados por violencias. Parecería inexistente algún tiempo de la historia humana en el que no hubiera ninguna violencia. Así que podemos asumirnos contextualizados en una sociedad que normaliza la violencia. La ansiedad, el estrés, la depresión en todas sus escalas están relacionadas también a las violencias sistémicas de nuestro contexto. 

Pensando desde lo individual ahimsa es una invitación para reconocer las violencias que hemos internalizado – hacia adentro y hacia afuera- y reconfigurar nuestro comportamiento y pensamientos para que no reproduzcan la violencia. ¿Cómo nos hablamos a nosotrxs mismxs y lxs demás? ¿De qué manera nos tratamos? ¿Cómo movemos nuestros cuerpos?

Pensando más desde lo colectivo y general, ahimsa es una invitación para reconocer qué violencias ocurren en nuestras comunidades y a nivel global, y tomar acción para erradicar estas violencias.¿Cómo se organiza el poder en la sociedad? ¿Qué injusticias ocurren y qué podemos hacer al respecto?

Enfocadxs en el yoga, ahimsa nos recuerda que la práctica debe ser amorosa y sin agresión. Esto significa cuestionar también qué violencias atraviesan el yoga históricamente y cómo estas se pueden ver reflejadas hoy en día en los espacios de práctica.

Detrás de escenas, sesión de fotos. A cuadro: Diana Pérez, Mariana Suárez, y Ema Chomsky

Violencia en la historia del yoga

El yoga se ha desarrollado en el contexto de múltiples procesos violentos como la colonización, la opresión y el racismo estructural. En múltiples partes de su historia se observan indicios de violencia.

  • Los antiguos textos del yoga codifican estratificaciones sociales machistas y de casta. 
  • La primera época del yoga como lo conocemos actualmente (enfocado en las posturas) se sitúa en el imperialismo Europeo en la India durante el siglo XVIII. En este tiempo se criminalizó el yoga, y practicarlo era motivo de sanciones.
  • En el siglo XIX, un fisicoculturista alemán contribuyó a la re-popularización del yoga, ahora enfocado al desarrollo físico en el contexto de los ideales de belleza alemanes del “hombre perfecto”- reflejo de la supremacía blanca y el nacionalismo alemán.
  • Los Hatha yoguis y los Dalits (gente sin casta) estuvieron aún más marginalizados conforme se priorizó la cultura física por encima de la práctica espiritual.
  • En la expansión del yoga hacia el Occidente se han apropiado elementos de la espiritualidad india y se introducen en el yoga de manera decorativa y descontextualizada.
  • Además, se conocen numerosos casos de abusos de poder y abuso sexuales en el yoga por parte de maestros. Algunos ejemplos son: Pattabhi Jois, Bikram Choudhury, John Friend, Amrit Desai, entre otros.

Queda claro que hay violencias en la historia del yoga y es lógico que estas permean al presente.

Expresiones de violencia en el yoga contemporáneo

Hoy en día existen múltiples expresiones de violencia en el yoga. Algunos ejemplos son:

  • Violencia hacia uno mismo: practicar de una manera que lastime, hablarse despectivamente, entre otras.
  • Reproducción de estándares de belleza coloniales y capacitistas, además de la hipersexualización de los cuerpos en los espacios de yoga y la información existente sobre el yoga.
  • Invisibilización de las voces de maestras y maestros de la India.
  • La relación entre el nacionalismo hindú y el yoga: el uso del yoga como propaganda para reproducir una agenda nacionalista hindú y de supremacia de casta, contribuyendo a la marginalización de las poblaciones musulmanas y dalit.
  • La comercialización y privatización del yoga transforman una práctica devocional en algo que se vende en el mercado, frecuentemente con costos elevados para los estudiantes, y con trabajos mal remunerados y sin seguridad social para lxs maestrxs en los estudios de yoga.

¿Y luego qué? ¿Cuando es violento ya no es yoga? ¿Si es violento qué es, o qué significa que exista un yoga con violencia? 

¿Cómo practicamos ahimsa?

Para practicar la no-violencia, ahimsa, entonces podemos tomar acción consciente para contrarrestar las violencias que identificamos en el yoga y en la vida cotidiana. Nos mantenemos atentxs a que la práctica y nuestras acciones generales no reproduzcan violencias, sino que contribuyan al bienestar colectivo y al bienestar individual propio de cada integrante de la comunidad.

Acomodando el cabello durante sesión de fotos. A cuadro: Diana Pérez y Ema Chomsky

Malebranche postula que la cultura del yoga debe sanar años de discriminación y opresión sistémica, despertando su lado como práctica de cuidado colectivo. Describe la experiencia de entrar profundamente en una postura con el apoyo de su maestra Lama Rod, a quien cita: “solo podemos soltarnos cuando estamos sostenidos” (Malebranche, 2021).

Practicar ahimsa en el tapete significa sostener al cuerpo y la mente sin forzarlos excesivamente, respetar sus límites, y apreciarlo tal y como es. Nuestros cuerpos merecen ser habitados con dignidad y amor, no corregidos para encajar en un estándar de belleza particular. Significa también practicar sin competencia, y más bien respetando los procesos de cada quién.

Idealmente, practicar con ahimsa en el tapete nos lleva también a practicar ahimsa en la vida diaria. Un yoga que honra el principio de ahimsa contribuye a la salud y bienestar del colectivo y el territorio en el que se desarrolla.

Clase abierta en Chapultepec. A cuadro: Edgar, Diana, y Tule

¿Tu práctica te ayuda a reducir la violencia? ¿Cómo practicas ahimsa en tu vida cotidiana?

¡Te leemos en los comentarios!

Referencias

Griswold, E. (2019) Yoga Reconsiders the Role of the Guru in the Age of #MeToohttps://www.newyorker.com/news/news-desk/yoga-reconsiders-the-role-of-the-guru-in-the-age-of-metoo 

Los Yogasutras de Patanjali https://www.yoga-mandir.com/wp-content/uploads/2017/08/YS-Patanjali-2025.pdf 

Malebranche D.A., (2021) Embodied radical healing through the collective. En Hagan C. ed. Practicing yoga as resistance (pp27-37), Routledge.

Sood, S. (2023) ‘Om-washing’: why Modi’s yoga day pose is deceptive https://www.aljazeera.com/opinions/2023/6/22/om-washing-modis-yoga-day-pose-of-deception
von Siemens, C. (2025) Ancient Indian Tradition – Or Twentieth-Century European Export https://quillette.com/2025/07/31/ancient-indian-tradition-or-twentieth-century-european-export/

Texto por Ema Chomsky


Post Your Thoughts