Cuando se trata de los chakras existen muchas opiniones respecto al lugar donde se ubican. ¿Por qué estos centros energéticos referenciados en la literatura por siglos se relacionan con distintas partes del cuerpo? ¿cómo es la relación entre el cuerpo físico y estos centros energéticos? ¿se guarda esta energía en los órganos, membranas celulares, glándulas? ¿tiene que ver esta energía con el sistema nervioso?
Algunas respuestas nos puede brindar Richard Maxwell en Neurobiology of chakras and prayer, donde relaciona a las uniones GAP involucradas en la comunicación entre células con la influencia en el sistema nervioso y en la actividad de algunas secreciones glandulares, tal como plantea la influencia de los chakras en algunos “plexos” energéticos.
Como antecedente de su estudio, Maxwell compara las ubicaciones que señalan distintos teóricos del yoga sobre los chakras, por ejemplo, hay quienes señalan a ajna -el sexto chakra- en el entrecejo, y otros que lo ubican a la mitad del cerebro.
Así se ven dichas asociaciones entre los chakras y sus ubicaciones anatómicas:
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Por supuesto que estudiar los chakras desde su posición anatómica implica acotar mucho el fenómeno si consideramos que representan una experiencia subjetiva, pero estos estudios sí que pueden brindar información valiosa desde una mirada fresca y científica para seguir estudiando los textos fundantes del yoga. Como el mismo Maxwell concluye en su estudio, “ignorar los aspectos físicos sería tan tonto como ignorar los aspectos metafísicos”.
¿Tú cómo has experimentado la influencia de los chakras? ¡Cuéntanos tus dudas y experiencias!
Aquí te dejo mi percepción al respecto.
¿Quieres leer el texto de Maxwell?